Retos para un músico del siglo XXI | miguel galdón
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Retos para un músico del siglo XXI

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Retos para un músico del siglo XXI

Quizá hace unos años, cuando todo “iba bien”, no parecía necesario preocuparse por el futuro de la música, de los músicos.

Ni siquiera nosotros mismos veíamos la posibilidad de quedarnos sin trabajo, de no ser capaces de aportar nada a la sociedad. O quizá no queríamos verlo.

Ser músico hoy, es un reto que va mucho más allá de tocar un instrumento con la mejor técnica y musicalidad. Para mi ser músico es mucho más que eso.

Los retos de un músico del siglo XXI

Desde hace un tiempo y pese al repunte del público de música clásica en España el último año, la situación que atraviesa el sector es crítica. ¿Por qué? Para mi hay un motivo claro: no somos capaces de conectar con el público del siglo XXI.

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Ahora las cosas suceden mucho más deprisa, no hay tiempo para la reflexión y la profundidad emocional. Y eso parece que choca de bruces con nosotros, con nuestra música.

No te voy a engañar. Los músicos no estamos solos en esto, no somos los únicos responsables. La gerencia, la dirección artística de una orquesta o un teatro, las propias instituciones, cada una de las personas que trabaja para que los conciertos salgan adelante… Somos un equipo. Al menos, deberíamos serlo. Por un fin común, conectar con el público de hoy.

Está claro que para conseguir esa conexión hay que probar cosas, hay que equivocarse antes de acertar, y hay que estar dispuesto a asumir esos riesgos y también a que otras personas los asuman sin castigarlos por ello.

Quizá es el momento de replantearse el modelo de concierto, de desmitificar el elitismo de la música clásica (¿sabías que puedes ver una función en el Teatro de la Zarzuela por 2€?), de ser más cercanos y accesibles al público, de romper las barreras que nos hacen interpretar un repertorio de hace dos siglos con la misma mentalidad que tenían en aquella época.

La sociedad evoluciona, las necesidades cambian y ahora tenemos que adaptarnos manteniendo lo que nos hace únicos: la música.

Hay que interpretar con rigor, con calidad. Hay que ser exigente y tener ganas de mejorar y continuar aprendiendo cada día. Y hay que abrir los ojos.

Hay que tener presente que la música son emociones. El verdadero reto para un músico es emocionar al público y para ello tenemos que generar una conexión emocional con ellos.

Quizá te hayas preguntado alguna vez por qué hay artistas que, sin ser los más virtuosos o los más perfectos técnicamente, triunfan entre el gran público.

Es probable que tengan mucho carisma.

Puede ser que tengan una fuerte personalidad alineada con el público general, que estén dispuestos a saltarse las normas tradicionales o que sólo con verles te cautiven por su presencia en el escenario.

Tienen ese “algo” que les hace conectar de una forma especial con el público. Y tú también lo tienes, o lo puedes desarrollar. Todo comienza por conocerte, por recordar por qué haces música, por sentir qué pasa cuando existe esa conexión con el público…

Estoy seguro que con la reflexión que hoy nos falta, con el tiempo que no tenemos y teniendo la música como referente, si has llegado a estas líneas te estarás replanteando cosas, estarás abierto a escuchar ideas y estarás un paso más cerca de conectar con tu público.

Sería fantástico que me dejaras tus comentarios, que me ayudaras tú a descubrir nuevas perspectivas, a conocerte un poco mejor. De la mano podemos hacer que la música clásica vuelva a su lugar en la sociedad.

Miguel Galdón
miguel.galdon.perez@gmail.com

Soy una persona inquieta, en busca de nuevos retos y proyectos que me ayuden a desarrollarme como profesional. ¿Charlamos?

5 Comments
  • Mario
    Posted at 23:05h, 04 noviembre Responder

    Hola Miguel!

    Yo creo que el reto más importante es como tú bien dices conocerse a sí mismo y saber qué podemos darle al mundo que sea de valor y que sea auténtico por nuestra parte.

    Creo que en general hemos recibido una educación muy estandarizada en los conservatorios y que muchos músicos tenemos aún mucho camino que hacer para saber exactamente qué nos hacer únicos y qué fortalezas tenemos más allá de lo que se nos exigió y para lo que se nos preparó.

    Un abrazo!

    Mario

    • miguelgaldon
      Posted at 14:21h, 25 noviembre Responder

      Gracias por tu comentario Mario, sin duda hay que hacer un viaje de introspección importante para descubrir esos aspectos que nos hacen únicos. El último vídeo que hice va enfocado a conocer un poco ese aspecto de uno mismo que, ciertamente, en el conservatorio poco se desarrolla.

  • Iziar
    Posted at 01:48h, 23 noviembre Responder

    Estoy muy de acuerdo con las cosas que planteas.
    Yo añadiría una puntualización que no está bien enfocada desde mi punto de vista. Dices : “Conectar con el público de hoy.Está claro que para conseguir esa conexión hay que probar cosas, hay que equivocarse antes de acertar”.

    El problema es que para conectar con el público no hay que probar cosas, simplemente hay que conocerlo. Si no conoces a tu público objetivo ¿qué producto les vas a ofrecer? Toda tu estrategia estará mal enfocada. Solo tienes que probar y probar si no conoces a quien te escucha, hasta que aciertas por casualidad si es que lo haces.
    De acuerdo, somos artistas y músicos y tenemos que pensar en el arte y su manifestación, pero en el fondo nuestros conciertos no dejan de ser un producto, cultural pero producto (o si se prefiere, servicio). Y el primer paso que hay que dar en el diseño de un producto (véase programación de un concierto) es conocer al usuario, sus demandas y necesidades.
    Ese es nuestro gran problema, no conocemos qué quiere escuchar nuestro público, ni qué emociones quiere sentir, ni siquiera sabemos cómo son estas personas, su perfil o por qué van a los conciertos. Para mí esto es crucial y es importante trabajar para averiguarlo.
    Está bien tocar para el público en general, para quien quiera venir al concierto o para quien disfrute conmigo, pero en un mundo cada vez más saturado de gente está claro que hay que o especializarse o sobresalir o las dos cosas. Y con especializarse no me refiero solamente a la formación sino enfocarse en un objetivo concreto.
    El mundo está haciendo un cambio de paradigma poniendo a las personas en el centro de las estrategias de diseño, ¿por qué no hacer lo mismo con la música?
    El ideal romántico de artista es bohemio y me encanta, pero o empezamos a ser pragmáticos o sálvese quien pueda.

    Un abrazo!

    • miguelgaldon
      Posted at 14:19h, 25 noviembre Responder

      Muchas gracias por tu puntualización Iziar, sin duda tenemos que conocer a nuestro público para poder conectar con él. Es importante saber qué quiere, pero eso tampoco garantiza el éxito de todas nuestras acciones, a eso me refería con probar y equivocarse. Hay que analizar la situación y tomar decisiones en base a datos y a expectativas, hay que moverse, hay que caminar. Quizá nos equivoquemos varias veces, o muchas, antes de llegar a encontrar una fórmula eficaz, pero ¿de eso se trata no?

      Gracias por tu aporte Iziar 😉

  • Eduardo
    Posted at 16:17h, 08 enero Responder

    Hola Miguel. Creo que hay muchas cuestiones por resolver. Desde el inicio hablar de “Música Clásica” y de conectar con las personas del siglo XXI, es como leer a un autor clásico de literatura en un auditorio y pretender encantar a un público que lee cada vez menos y escucha una historia que no está contada con un lenguaje que pueda conectar. Es algo contradictorio para mí.
    Hablas también de revolución en “Música Clásica” y es otra idea que me hace un poco de ruido. ¿Qué hace que las personas paguen por un concierto y que otras no asistan a otro concierto de dos euros o más aún, gratuito? Creo que se trata de las personas y sus historias, más allá del género musical. ¿Y si en vez de “Música Clásica”, hablamos de una “Música de representación de la Humanidad o Universal?
    Recuerdo que en mi examen final de piano, tenía que ejecutar una obra de Verdi. Cuando finalmente pasé la prueba, nunca más volví a ejecutarla. Sí, pude componer algunas piezas instrumentales, en las que yo me sentía a gusto con la sonoridad de la armonía y de la melodía. Y todas esas piezas remiten a una parte de mi vida y cuentan una historia. La primera, la pérdida de mi hermano menor (“Invierno en primavera”), la segunda la primera vez que votamos juntos con mi padre, luego de la Dictadura Militar en Argentina (“Nos veremos en los próximos comicios”). Con esto quiero decir que es posible conectar con el público actual, si es que cuentas nuevas historias, experimentas aggiornando la musicalidad de una pieza a lo que está sucediendo ahora. Estoy seguro de que la música que funciona, si como dices asumimos el riesgo y hacemos una buena remake de ella. Es algo que hace el cine periódicamente. Por ejemplo con “Blancanieves”.
    Un ejemplo de música “clásica” que conecta profundamente con mis emociones, es “August’s Rhapsody”, que cuenta la historia y resume una película en menos de diez minutos. Eso me sucede porque es una historia actual que conozco y suena actual. Entonces conecta con “el público del Siglo XXI”, como dices. Aquí te dejo el link de esa obra: https://youtu.be/opS_Dmm15tY.
    En fin, son reflexiones en voz alta que siquiera pretenden ser una verdad. Simplemente es con suerte una descripción de lo que parece funcionar en nuestros días. Ojalá les aporte algo a todos los colegas. Un saludo afectuoso y felicitaciones por tu trabajo en las redes.

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