Entender al público de la música clásica

Entender al público de la música clásica

Entender al público de la música clásica. Eso es lo que quisieran muchos programadores y responsables de las orquestas para poder actuar en consecuencia.

Y esta es una de las cosas de que se habló en las IV Jornadas AEOS-BBVA.

¿Qué quiere el público de la música clásica? ¿Qué espera de un concierto? ¿Qué podemos hacer los músicos al respecto?

Muchas preguntas que trataremos de resolver en las siguientes líneas. Entiéndase que el desarrollo que viene a continuación no son mis ideas, son parte de los estudios de John Sloboda que compartió con los asistentes a las citadas jornadas. Y ahora yo quiero compartirlo contigo.

Pero primero quiero presentarte a John Sloboda.

John es psicólogo de la música. Desde 2009 trabaja en el departamento de investigación de la Guildhall School of Music & Drama de Londres y lidera un programa acerca de la relación entre los músicos y su audiencia.

Comprenderás que John es un experto en eso de “entender al público de la música clásica”, así que vamos a conocer un poco más sobre sus estudios.

4 dimensiones de los conciertos de música clásica

El profesor Sloboda identifica 4 dimensiones que afectan a la relación con el público en los conciertos en directo.

  • El repertorio: Establecido vs Nuevo.

El repertorio establecido es el habitual de las principales salas de conciertos. ¿Sabías que 33 compositores acumulan más del 50% de las interpretaciones en vivo? Un dato muy importante que nos desveló Miguel Ángel Marín en su ponencia sobre programación de conciertos.

El repertorio nuevo incluye el de autores vivos, quizá menos conocidos por el público general.

  • Predecible vs Impredecible.

En un concierto de música clásica hay una gran cantidad de detalles predecibles: disposición de los intérpretes, vestimenta… ¿Qué pasaría si cambiáramos las convenciones y hubiera juegos de luces, escenografía…?

  • Impersonal vs Personal.

La relación que se establece entre el intérprete y el público es, en muchas ocasiones, fría y distante, incluso la expresividad facial de los músicos resulta limitada en muchos casos. Cuando la actitud emocional es diferente, se ilumina una sonrisa en el rostro y se produce el acto de comunicación con el público, convertimos la experiencia del concierto en algo más personal.

  • Pasivo vs Activo.

Habitualmente el público es un personaje pasivo, un “humilde receptor” quieto, callado y sujeto a la autoridad. ¿Ha sido siempre así? ¿Podría existir un público participativo, que muestre su espontaneidad y pueda moverse libremente al son de la música?

La música clásica y otras artes

Con respecto a otras artes como el teatro, músicas populares o instituciones como museos, la música clásica se rige por unos cánones más rígidos, predecibles, bien establecidos, impersonales y que fomentan una actitud pasiva.

Como ejemplo, Sloboda nos muestra el caso de una persona novel a la música clásica que después de un concierto dijo:

“En el Centro Barbican (London Symphony Orchestra) era como si estuvieran tocando, pero la sensación era de que, si no hubiéramos estado ahí, habría sido exactamente lo mismo, ¿no?”.

Sin duda una reacción más habitual de lo deseado que muestra claramente la distancia entre el público novel y el concierto de música clásica.

Pero, ¿cómo atraer a los públicos de hoy en día?

Nuevos públicos para la música clásica

Para atraer al publico de hoy en día a los conciertos de música clásica hay que cuestionarse las 4 dimensiones tradicionalmente establecidas que comentábamos más arriba. Esa es la hipótesis de la que parte el profesor Sloboda para su investigación.

Para desarrollar un estudio exhaustivo plantea proyectos de investigación específicos para observar el comportamiento del público ante los cambios que se producen en el modelo tradicional. Así pues organiza conciertos en los que se improvisa música clásica, actividades en las que el público es partícipe del espectáculo eligiendo alguna de las obras que se interpretarán e incluso conciertos en los que se interpreta dos veces la misma obra, ya que hay estudios que demuestran que las escuchas repetidas incrementan el disfrute y la comprensión de la música.

Cada uno de los estudios realizados demuestran que cambiar los modelos tradicionales consiguiendo una conexión emocional con el público (más personal), haciéndole partícipe de la experiencia (público más activo), con un repertorio actual (nueva música) y una puesta en escena diferente (imprevisible), favorecen el desarrollo de nuevos públicos para los conciertos de música clásica.

Me gustaría terminar este artículo recomendando este estudio del propio John Sloboda: Lo que pueden aprender de otras artes los músicos clásicos sobre construir público

Espero que tanto los músicos como las instituciones continuemos poniendo en práctica nuevos métodos para conectar con nuestra sociedad y hacernos un poquito más imprescindibles.